Nuestra Historia
Del corazón de una madre, al alma de cada hogar

Angélica Londoño
Fundadora y Artista
El Despertar de una Pasión
Todo comenzó cuando tenía apenas 10 años. En medio de la sencillez de mi hogar, descubrí que mis manos podían crear magia. Cada libro que tocaba se convertía en un lienzo, cada cuaderno en una galería, cada rincón en una oportunidad para dar vida al arte que bullía en mi interior.
Pintaba con lo poco que tenía, pero con todo el amor que cabía en mi corazón de niña. Los colores eran mi lenguaje, las formas mi manera de soñar. En cada trazo, en cada pincelada, encontraba una felicidad que no sabía nombrar, pero que sentía profundamente.
Los Años de Espera
Pero la vida, como suele suceder en nuestro querido país, tenía otros planes. Las circunstancias, la realidad económica, las dificultades que todos conocemos demasiado bien, fueron apagando poco a poco esa llama que ardía en mí.
Los años pasaron. Mi arte quedó guardado en cajones, en recuerdos, en sueños pospuestos. Hubo momentos de frustración, de preguntarme "¿y si...?", de mirar mis manos y sentir que tenían tanto más que dar. Pero la vida seguía su curso, y yo con ella, llevando siempre dentro esa niña de 10 años que soñaba con crear.
El Renacer de un Sueño
Entonces llegaron ellas. Mis dos hijas hermosas, mis dos razones para despertar cada mañana con propósito. Al verlas crecer, al ver sus ojos llenos de sueños y posibilidades, entendí algo fundamental: no podía pedirles que persiguieran sus pasiones si yo había abandonado la mía.
Fue entonces cuando tomé la decisión más valiente de mi vida. Ya no era tan joven, pero aún tenía fuego en el alma. Decidí arriesgarlo todo, apostar por ese sueño que había dormido durante tantos años. No solo por mí, sino por ellas. Para demostrarles que nunca es tarde, que los sueños no tienen fecha de vencimiento, que una madre puede ser guerrera y artista al mismo tiempo.
Así nació La Porcelana de Anglon. Con manos que recordaban cada trazo de aquella niña de 10 años, pero con la sabiduría y la determinación de una mujer que lucha por sus hijas. Cada pieza que creo lleva en sí mi historia: la inocencia de mis primeros sueños, la resiliencia de los años difíciles, y el amor infinito de una madre que quiere dejarles un legado de valentía.
Nuestra Misión Hoy
Hoy, cada pieza que sale de mi taller es más que porcelana. Es un pedazo de mi corazón, un testimonio de que los sueños pueden esperar pero nunca mueren, una prueba de que el amor de madre puede mover montañas.
Trabajo con mis manos, las mismas que pintaban a los 10 años, para crear piezas que lleguen a tu hogar y lo llenen de belleza. Porque creo que cada familia merece tener arte en su mesa, elegancia en su día a día, y la calidez que solo lo hecho con amor puede dar.
Esto es más que un negocio. Es mi manera de decirles a mis hijas: "Miren, nunca se rindan. Sus sueños valen la pena."
Y es mi manera de decirte a ti: "Bienvenido a nuestra familia. Cada pieza que elijas lleva dentro una historia de amor, lucha y esperanza."
"Del corazón de una madre, al alma de cada hogar"
— Angélica Londoño